martes, 10 de diciembre de 2013
Llegada de los barcos y nombres!!
martes, 3 de diciembre de 2013
De los italianos en México......
Me mandaron este documento espero les sea de ayuda....
https://docs.google.com/file/d/1bzMgwcdMIrxJNu9hAFrex_m27cUPiJmhlue1ZKkBpVtax7qxNcfkhmGNXcyC/edit?usp=sharing
martes, 12 de noviembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
La famiglia di Enrico Davini
aquí el link del documento...
http://genealogiadavini.interfree.it/page_geneal.html
martes, 22 de octubre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
Foto en el libro del padre Zilli, son los Demeneghi, año 1893
Esta foto viene en el libro del padre Zilli, es la familia Demeneghi, en el año 1893...
Imagen tomada del grupo de Descendientes de Italianos de La Colonia Manuel Gonzalez. Veracruz, Mexico
martes, 18 de octubre de 2011
Crónica de un sueño.
Parte II
sábado, 1 de octubre de 2011
Historia de la llegada de Italianos a Mexico
Parte I
Parte II
domingo, 7 de noviembre de 2010
Conociendo mas de chipilo....
Es el amanecer del 23 de septiembre de 1882 y los primeros rayos del sol iluminan el Citlaltépetl con sus nieves perennes que coronan su cumbre. Esto parece una buena señal para los inmigrantes italianos de diversas partes de su país que son conducidos hacía su nueva patria, por el vaporAtlánticoprocedente del puerto de Génova. Su destino, fundar colonias agrícolas en Chipilo y Tenamaxtla en el distrito de Cholula, Puebla, nombres tan enigmáticos para ellos como el futuro que les espera.
Los gritos de alegría, por la llegada contrastan con los externados un año atrás (1881), llenos de dolor y desesperación cuando sus casas y sembradíos fueron arrasados por el río Piave que se había desbordado en el deshielo de la primavera en su correr hacia el Adriático.
Los habitantes de aquellos pueblos se enteraron Beque México les abría sus brazos para recibirlos como gente de trabajo, para poblar ciertas regiones idóneas para la agricultura, y aunque era del conocimiento público que algunos barcos ya habían zarpado hacia aquel país de América llevando gente para fundar colonias en diversas zonas del país, lo que no sabían los emigrantes que llegaban era que tanto a ellos como a los que habían partido antes, los agentes de emigración les habían descrito un México irreal.
Después de atracar el barco en el puerto de Veracruz y una vez hecha la inspección sanitaria de ley, todos se apresuraron a bajar para besar por primera vez aquella tierra, y dar gracias a Dios por haberlos traído con bien hasta su nueva patria.
De Veracruz continuaron el viaje por tren hasta Orizaba.
La comitiva continuó su periplo por tren y llegó a Cholula y después a Tonanzintla. Pasaron por las pródigas tierras de la Hacienda de San José Actipac, y de San Bartolo Granillo (Cholula), esta última asignada para que se establecieran; sin embargo por intereses personales del jefe político de la región, se trocaron estas tierras por las menos fértiles de la Hacienda de Chipiloc. Por fin, después de su agitado éxodo, llegaron a la "Tierra Prometida", arribaron a su tierra, a su hogar y para colmo de su felicidad se encontraron con una agradable sorpresa: en la Hacienda de Chipiloc ya estaban asentadas algunas familias procedentes de la colonia "Porfirio Díaz" del estado de Morelos.
El sábado 7 de octubre de 1882, día de la fiesta de la Virgen del Rosario a la que los colonos tienen especial devoción, se reunieron todos en la capilla de la hacienda y en una ceremonia sencilla pero memorable, quedó oficialmente establecida la colonia Fernández Leal en honor al ingeniero Manuel Fernández Leal, funcionario de la Secretaría de Fomento de México, y tomaron la determinación unánime de celebrar año con año esa fecha como aniversario de la fundación de la colonia en Chipiloc.
Unos días después de terminados los festejos por la iniciación de la naciente colonia, los esforzados inmigrantes principiaron su labor titánica para convenir unos campos casi estériles cubiertos de tepetate en terrenos aptos para la agricultura.
La disminución de la velocidad del autobús en que viajábamos y el creciente desfile de construcciones frente a mi ventanilla, me hicieron volver al presente; ¡acabábamos de llegar a la ciudad de Puebla!
Descendimos del vehículo e inmediatamente abordamos otro autobús para trasladarnos al pueblo de Chipilo, vía Atlixco. Al cabo de unos 15 minutos de viaje llegamos a nuestro destino. Deambulamos por las calles del pueblo y tomamos fotografías de lo que más nos llamaba la atención; entramos a un establecimiento para tomar un refresco, decisión afortunada, pues ahí nos encontramos con la cordial acogida provinciana.
El señor Daniel Galeazzi, un hombre de avanzada edad, cabello blanco, delgado y de grandes mostachos, era el propietario de la tienda. Desde un principio, se percató de nuestras intenciones reporteriles e inmediatamente nos invitó a probar un delicioso queso "oreado".
¡Mangate, mangate presto, questo é un buon fromaggio!(¡Coman, coman, que es un buen queso!)
Al escuchar esta inesperada invitación, le preguntamos si era italiano, y contestó: "Yo nací en Chipilo, soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, pero tengo ascendencia italiana, procedente del pueblo de Segusino, de la región del Véneto (norte de Italia), como lo fueron la mayoría de los ancestros de los habitantes de aquí. Por cierto -agregó vivaz el señor Galeazzi-, el nombre correcto no es Chipilo, sino Chipiloc, palabra de origen náhuatl que significa "lugar donde corre el agua", pues hace mucho tiempo fluía un arroyuelo por nuestro pueblo, pero con el tiempo y la costumbre, le fuimos quitando la "c" final a Chipiloc, tal vez porque fonéticamente suena como una palabra italiana. Cuando los colonos llegaron a establecerse, existía un ojo de agua en la falda oriental del cerrito de este lugar que bautizaron como Fontanone (fuentezota), pero ha desaparecido, desecado por la urbanización del pueblo.
Poco a poco se fueron reuniendo algunos miembros de la familia Galeazzi, además de algunas bellas clientes. Un joven, miembro de la familia, quien prestaba suma atención a nuestra plática, intervino en ella y nos comentó con presteza:
"Por cierto, durante los festejos del primer centenario de la fundación de Chipilo se dio a conocer públicamente el himno de Chipilo, compuesto por el señor Humberto Orlasino Gardella, colono de aquí y quien desgraciadamente ya ha fallecido. Fue un momento muy emotivo cuando cientos de gargantas entonaron con profundo sentimiento sus estrofas que reflejan la odisea de los inmigrantes en su travesía desde Italia para fundar esta colonia, y el agradecimiento a México por su acogida."
"Hemos tratado de conservar vivas ciertas tradiciones, -intervino el señor Galeazzi- y enseguida agregó con vivacidad que este tipo de queso que hemos estado saboreando se acompaña con la tradicional polenta, platillo típicamente original de la región norte de Italia.
Una de las bellas señoritas que nos acompañaba añadió tímidamente: "También han permanecido otras manifestaciones populares de nuestros abuelos.
"Tenemos por ejemplo la tradición de laveccia mordana(la vieja mordana) o simplemente como la conocemos aquí la quema de laveccia(la quema de la vieja), que se celebra el 6 de enero a las 8 de la noche. Consiste en que se elabora una muñeca de tamaño natural con diferentes materiales y se le prende fuego para quemarla ante el asombro de los niños que no pierden detalle. A continuación como surgiendo de lo que resta de esa figura ya incinerada, aparece como por `arte de magia' una joven con un traje regional y comienza a repartir presentes, dulces y otros objetos entre los niños."
El señor Galeazzi nos platica del juego de las bochas: "es un antiquísimo juego practicado desde tiempos remotos en la zona del Mediterráneo. Me parece que tuvo su origen en Egipto y después se extendió por Europa. El juego se desarrolla sobre un campo de tierra apisonada, sin hierba. Se usan bochas (pelotas de madera, de material sintético o de metal) y otra más pequeña, boliche, del mismo material. Se deben tirar a cierta distancia las bochas y gana el que logra arrimar más el boliche a las bochas".
Mientras platicaba, el señor Galeazzi hurgaba en uno de los cajones de la tienda; por fin, tomó una hoja impresa y nos la tendió diciéndonos:
"Les obsequio un ejemplar del primer número deAl baúl 1882, boletín de la vida sociocultural de Chipilo y que fue distribuido entre sus habitantes en el mes de marzo de 1993. Este órgano informativo fue el resultado de la colaboración literaria de varios de los colonos interesados en preservar tanto e1 dialecto véneto como las bellas tradiciones que heredamos de nuestros ancestros. Se Izan hecho todos los esfuerzos por nuestra parte para que este vínculo de comunicación, subsista hasta hoy en día."
Agradeciendo a todos nuestros anfitriones su gentileza, nos despedimos de ellos con el popular¡ciao!, no sin aceptar su sugerencia de que subiésemos al Cerro de Grappa, alrededor del cual se ha extendido el pueblo. Nos parecía contemplar una isla arbolada entre un mar de construcciones.
En el transcurso de nuestra ascensión, fuimos pasando frente a sitios interesantes: la antigua Hacienda de Chipiloc, ahora la primaria Colegio Unión, de las monjas salesianas; un salón social Casa D'Italia; la escuela primaria Francisco Xavier Mina, construida por el gobierno (por cierto que este nombre se le dio oficialmente al pueblo en 1901, no obstante lo cual ha sobrevivido con la aprobación de sus habitantes, el de Chipilo).
A medida que llegábamos a nuestra meta, se extendían a nuestros pies, como un tablero de ajedrez, los campos bien cultivados y los rojizos tejados del pueblo, alternándose con ciertas zonas arboladas, y en el horizonte la ciudad de Puebla.
Sobre la cima del cerro, hay tres monumentos. Dos de ellos, adornados con esculturas religiosas clásicas: la del Sagrado Corazón de Jesús, y la Virgen del Rosario; el tercero más sencillo, con una roca de regulares dimensiones en su parte superior. Los tres rinden un emotivo homenaje a los soldados italianos caídos en batalla durante la "Gran Guerra" (1914-1918) en las orillas del río Piave y en el Cerro de Grappa. De éste procede la roca que adorna el último monumento, que fue traída al país por la nave real Italia en noviembre de 1924. Ante aquel aislamiento y ,silencio absolutos, solamente interrumpidos de vez en cuando por el suave susurro del viento, se despertó en mí el deseo de rendir pleitesía a aquellos que saben morir en aras (le un ideal, y ciar gracias a Dios por ser ciudadano de un país tan hospitalario.
jueves, 19 de agosto de 2010
Italia en Mexico....
Ocupa una porción del fértil valle de Puebla, con un clima semiseco y templado, apto para la siembra de cereales, frutas, hortalizas y forraje para la cría de aves y de ganado vacuno y porcino. La ocupación preponderante es la agroindustria de la leche. Hasta aquí, no hay nada en Chipilo que lo haga diferente de muchos de los pueblos de nuestra patria, excepto si tomamos en cuenta la odisea de su fundación, sus laboriosos habitantes.
Historia de Chipilo......
Chipilo fue fundado el 2 de octubre de 1882 por inmigrantes italianos provenientes de la región septentrional del Véneto, aunque también hubo algunos piamonteses y lombardos entre los fundadores. La mayoría de ellos vinieron de Segusino y de los pueblos aledaños en las provincias de Treviso y Belluno, como Quero, Valdobbiadene, Feltre y Maser. En este sentido, la inmigración italiana a Chipilo difiere de la de otros lugares de Latinoamérica, pero se asemeja a la de las regiones agrarias de Argentina, zonas en dónde la mayoría de los inmigrantes provienen de las regiones del Centro-Norte de Italia. Los inmigrantes vinieron a México en busca de tierras fértiles y huyendo de la pobreza que azotaba la región del Véneto en esa época. Muchos de ellos se dedicaron a la ganadería. Los productos lácteos se volvieron famosos en muchos lugares de México. Durante los primeros 20 años de su fundación, Chipilo fue una colonia de extranjeros llamada Colonia Fernández Leal.
Existen también asentamientos de familias chipileñas en otras zonas del país, como en Guanajuato y Querétaro, que han continuado en su mayoría manteniendo la lengua véneta y trabajando en la industria agropecuaria.
Los chipileños constituyen en México una minoría étnica no reconocida oficialmente, que presenta rasgos etnoculturales propios y distintivos. Actualmente en Chipilo hay 29 apellidos vitales: Bagatella, Barbisán, Berra, Bortolini, Bortolotti, Bronca, Colombo, Crivelli, Dossetti, Galeazzi, Lavazzi, Martini, Mazzocco,Cossileon, Merlo, Minutti, Mioni, Montagner, Orlansino, Piloni, Précoma, Salvatori, Sebenello, Simoni, Spezzia, Stefanoni, Vanzzini, Zago, Zanatta, Zanella y Zecchinelli. Otros, como el Melo, el Facinetto y Chicatti (Chicatto) tienen comparativamente pocos portadores en la comunidad.
Parte de la influencia de la cultura italiana de Chipilo en Puebla se ve reflejada, aparte de los productos lácteos que han dado renombre a la comunidad, en la creación de franquicias del "Italian Coffee Company", la heladería italiana "Topolino" (Ratoncito), y la cadena de muebles fabricados en Chipilo llamada "Segusino".
viernes, 2 de abril de 2010
Un poco mas de historia....
La historia de la inmigración italiana en Mexico empieza desde los tiempos del Imperio español y se caracteriza por una continua relación -aunque limitada en número- siempre amistosa y fructífera para Mexico.
{{Quote|Las relaciones entre Italia y México tienen raíces antiguas. Desde el tiempo de la Conquista y a lo largo del período colonial, en el independiente y en el de la revolución, no faltaron figuras de italianos que vivieron en este País y dejaron las huellas de su misión. Giovanni Paoli, originario di Brescia, introduce el arte de la imprenta en México y Estados Unidos en la primera mitad del siglo XVI. En Veracruz se admiran todavía las imponentes estructuras del fuerte de San Juan de Ulúa, proyectado y construido por el arquitecto militar Giovanbattista Antonelli. En el 600 numerosos misioneros se establecieron en el norte para evangelizar y explorar la parte del continente americano que se asoma al Pacífico. Basta citar al padre trentino Eusebio Francisco Chino, S.J., geógrafo y explorador que demostró que Baja California es una península, Giovanni Maria Salvaterra, D.J., misionero en California, fundador de colegios y provincias de su Orden en México. En el 800 tenemos una serie de militares italianos que vinieron a México a combatir al amparo de la Bandera de los insurgentes, como Vincenzo Filisola de Potenza, que participó en la guerra de independencia y fue el primer oficial patriota en entrar a la capital el 24 de septiembre de 1821. Otro combatiente que llegó a las jerarquías más altas del ejército mexicano fue el conde Giuseppe Stavoli di [[Parma], sobreviviente de las campañas napoleónicas.[1] }}
El italo-mexicano se ha originado en la experiencia común de la migración desde Italia a finales de 1800, un período caracterizado por una más general diáspora italiana en las Américas (en virtud de las presiones de la transformación económica y el proceso de unificación italiana en un Estado-nación en 1861), y el establecimiento de comunidades, principalmente en el centro y al occidente de México.
Sólo alrededor de 3.000 italianos emigraron a México durante este período, y al menos la mitad de ellos regresaron posteriormente a Italia, o fue a los Estados Unidos.[2]
Aunque hubo una pequena inmigración burguesa durante la colonia (en la que vino la familia de Manuel Lombardini, Presidente de Mexico en 1853), la mayoría de los italianos que vinieron a México eran agricultores o trabajadores agrícolas de los distritos del norte mexicano. La mayoría de estos inmigrantes procedieron del norte de Italia, especialmente desde el nordeste de las regiones de Véneto, Lombardía y Trentino-Alto Adigio.[3] Otros llegaron en las primeras décadas del siglo XX, incluídos muchos del sur de Italia.
El aporte de la pequeña comunidad italiana en esas décadas se manifestó en muchas areas: en el campo de las Bellas Artes se recuerdan pintores como Eugenio Landesio, milanés, que enseñó en la Academia de San Carlos, además de Francesco Saverio Cavallari, oriundo de Palermo y profesor de la misma Academia; en arquitectura durante los primeros años del siglo XX trabajaron en México el arq. Silvio Contri, que hizo el edificio de la Secretaría de Transportes y el ferrarés Adamo Boari, a quien se deben el gran Palacio de Bellas Artes y el edificio de Correos en Ciudad de México.
Un número importante de colonos italianos, que llegaron a finales de 1800 y principios de 1900, recibió donaciones de tierras de parte del gobierno mexicano con las que crearon importantes colonias agricolas como Nueva Italia y Zentla:[4]
En el siglo XX los italo-mexicanos se han integrado completamente en los niveles altos de la sociedad mexicana, especialmente en el área metropolitana de la capital. Por ejemplo, la madre del Presidente de México Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) es de descendencia italiana.
En 2007, además de los italo-mexicanos, hay 9.478 Italianos residentes en Mexico (incluyendo los mexicanos con doble pasaporte)Comunidad Italiana Actual....
Hoy en día, muchos italo-mexicanos siguen residiendo en las ciudades fundadas por sus antepasados. Otras ciudades fundadas por inmigrantes italianos se encuentran en los estados de Veracruz (Huatusco), San Luis Potosí, México y el Distrito Federal.
Si se llega a viajar al estado de Aguascalientes se puede notar que hay una gran porción de descendientes de italianos, resultado de la epoca de la emigración de franceses e italianos. Más pequeño, pero también notable, el número de italo-mexicanos que se encuentran en Guanajuato, Estado de México, y en las Ex-Haciendas (hoy ciudades) de Nueva Italia y Lombardía (hoy en día de nombre Gabriel Zamora) en el estado de Michoacán: fueron ambas fundadas por Don Dante Cusi originario de Gambará, Brescia, y posteriormente habitadas por los seguidores de Don Dante que emigraron de Italia (quienes ayudaron en los trabajos agrícolas altamente especializados y avanzados en su época, junto con la gente local).
Hoy en día el manejo de las tierras michoacanas por los Cusi sigue siendo objeto de estudio en Universidades Inglesas. Playa del Carmen en el estado de Quintana Roo también ha recibido una notable cantidad de inmigrantes de Italia.
Se calcula que unos 300.000 mexicanos tienen descendencia italiana aunque casi todos han olvidado la lengua italiana, mientras que principalmente en la capital se encuentra una comunidad de casi 10.000 italianos (de pasaporte italiano), que hablan el idioma italiano. Hay que precisar que el estudioso Antonio Peconi afirma que son mas de medio millon los descendientes de italianos en el Mexico actual, ya que hay que agregar todos los hijos ilegítimos desde los tiempos de la colonia (especialmente con mujeres indias y mestizas, que no reportaban oficialmente la paternidad).[8]
La gran mayoría de los italo-mexicanos ha alcanzado un alto nivel social en la actual sociedad mexicana. Uno de los mas conocidos es Daniel Mastretta, creador del primer carro deportivo hecho en Mexico industrialmente: el Mastretta MXT.
Los nuevos inmigrantes italianos de las últimos años se han asentado especialmente en centros turísticos como la Riviera Maya, la Península de Baja California, Puerto Vallarta, Cancún y otras localidades, donde han adquirido vivienda y han generado fuentes de empleo como restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento.
jueves, 18 de septiembre de 2008
COLONIA MANUEL GONZÁLEZ, ZENTLA, VER.
Durante los siglos XVII, XVIII y la mayor parte del XIX Zentla fue el centro político más importante del área. Alrededor de la aldea se formo el municipio, que sigue llevando su nombre y del cual fue cabecera ininterrumpidamente hasta el 31 de diciembre del 1894 (a partir del 1 de enero de 1895 la cabecera municipal paso a Manuel González, fundada en mayo de 1882).
Al término del siglo XVIII, poco antes del inicio del movimiento de independencia (16 de septiembre de 1810), en la jurisdicción de la provincia de Córdoba sobrevivían únicamente 14 “pueblos de indios”, cuyos nombres – con la escritura de la epóca- eran los siguientes: Alpatlagua, Amatlan, San Bartolomé, Axocuapa, San Salvador, Calcagualco, Santa María Comapan, Coscomatepec, Chocaman, San Antonio Huatusco, Santiago Huatusco, Ixhuatán, San Diego Metitlan, Santiago, Totutla, Zacán y Zentla.
Durante el periodo histórico conocido como porfiriato, que duro 35 años correspondiente al gobernador Porfirio Díaz (1876-1911) con una sola interrupción de 4 años correspondientes al gobierno del Gral. Manuel González (1880-1884), se creía firmemente que la colonización extranjera elevaría el nivel cultural y económico del país. En particular, se pensaba que los agricultores extranjeros, más activos, organizados y trabajadores que los mexicanos incrementarían la producción agrícola y elevarían el nivel de vida de los campesinos.
La colonización italiana del siglo XIX fue sin duda el suceso más relevante en el desarrollo histórico, político, demográfico y económico del municipio de Zentla. Entre otras consecuencias, trajo el asentamiento, en el territorio municipal, de centenares de colonos, con el consiguiente incremento demográfico (poblacional); la fundación de varios centros de población, entre ellos Manuel González (año 1882), y el posterior traslado de la cabecera municipal al mismo (en 1895).
La actual cabecera de Zentla recibió la denominación de Manuel González, en honor del presidente del mismo nombre (años 1883-1893), quien favoreció su fundación y desarrollo durante su periodo presidencial cuatro años (1880-1884). Además, desde su fundación en 1882 ha sido conocida popularmente como la colonia de Huatusco (por la cercana ciudad de Huatusco Chicuéllar) y la colonia de los italianos. Estas denominaciones arraigaron tanto que 117 años después de su fundación, el pueblo es conocido, incluso en numerosos documentos oficiales, como la colonia.
Para la fundación de la Manuel González llegaron, el 19 de octubre de 1881, a bordo del vapor Atlántico, 428 inmigrantes repartidos en 88 familias. El 25 de febrero del año siguiente los colonos originales se vieron incrementados con una parte (56) de 1,523 inmigrantes, que llegaron a Veracruz a bordo del vapor México, y en octubre del mismo año /1882) con otros 19 traídos por el citado vapor Atlántico en un segundo viaje. En total, el número original de colonos fue de 503.
A diferencia del aldea de Zentla, que durante tanto tiempo mantuvo un sistema de vida casi inalterado, Manuel González aumentó rápidamente de población, tanto por la colonización misma como por los numerosos nacimientos registrados en ella, y se desarrollo política y económicamente. Su cercanía a la cabecera cantonal de huatusco, de la cual dista, en la línea recta, sólo 11.8 km., mientras que Zentla se encuentra a 16.5; sus mejores facilidades de comunicación (Zentla sólo tiene una salida viable hacia el noroeste, precisamente hacia el punto donde se localiza Manuel González), el elevado número de inmigrantes asentados en ella, que no fueron exclusivamente de origen italiano pues desde el primer año hubo matrimonios mixtos; sus actividades productivas, particularmente las agropecuaria; los generosos apoyos oficiales recibidos de los gobiernos federal y estatal y la inseguridad entonces reinante en el área de Zentla, hicieron que en un periodo bastante corto –apenas 12 años- superara en población, desarrollo económico e importancia política a la secular cabecera del municipio.
Durante el régimen del gobernador Teodoro A. Dehesa (años 1892-1911), mediante el decreto Co. 27, del 12 de octubre del 1894, Manuel González fuera elevada a la categoría de cabecera municipal en sustitución de Zentla. El decreto en cuestión incorporó al municipio las tierras ocupadas por la colonia italiana en la congregación de Sabanas, pertenecientes al vecino municipio de Huatusco (unas 166 hectáreas, o sea, 1.66 km2). De esta manera Zentla aumentó sustancialmente su territorio hacia el extremo noroeste, hasta llegar a unos 4.5 km de Manuel González (4.0 Km. si la distancia al límite con Huatusco se mide siguiendo la carretera pavimentada).
Los habitantes de Zentla se opusieron a la disposición gubernamental que los privaba de la cabecera municipal. El plan, sin embargo, siguió adelante y el 1º de enero de 1895 Manuel González se convirtió en la nueva cabecera del municipio, el cual siguió conservando su nombre de Zentla.
Dedicados a la agricultura, a los que se les proporciono por instrucciones del entonces presidente de la Republica Mexicana Don Manuel González Cossio, un lote de tierra, animales y herramienta de trabajo, mismos que en plazos fueron liquidados al gobierno, se les proporcionaron tierras de acuerdo al numero de integrantes de cada familia basandose en el número de varones y la edad de los mismos. El dinero lo tuvieron que pagar en el termino de 10 años, por trimestres vencidos, despues del segundo año de instalación.
Los hombres de esta nueva Colonia se organizaron para construir sus casas, escuelas y una iglesia.
Fue asi como en agradecimiento al presidente de la Republica por el buen trato y apoyo recibido asi como por permtir establecerse en esta poblacion, decidieron llamar con su nombre: Col. Manuel González.
Se declara cabecera del mpio. De Zentla, al pueblo del mismo nombre, fue por decreto de la H. Legislatura siendo gobernador del Estado de Veracruz Teodoro A. Dehesa, el decreto número 27 de fecha 12 de Octubre de 1894 y por acuerdo el 9 de enero de 1926; declaro a la Colonia Manuel González, cabecera del municipio de Zentla.
Sigue siendo hasta el dia de hoy, una localidad pequeña y pintoresca, que continua con algunas tradiciones y costumbres de sus antepasados.lunes, 15 de septiembre de 2008
La Historia
LOS MENOS MALOS
Son 3000 los italianos que llegaron a México. Los primeros fueron soldados de Hernán Cortés. Después misioneros de la primera evangelización. No dejaron de ser casos aislados hasta el siglo XIX, y en los principios del siglo XX, cuando empieza en Europa la época de las grandes migraciones hacia América, la tierra de promisión. Algunos grupos de italianos vendrán también a México, donde por cierto, eran considerados como los “menos malos” entre los posibles colonos. México necesitaba colonos. Los invitaba y les ofrecía tierras: “Sobran tierras y faltan brazos” - se decía por todos los medios posibles. Desde la independencia los colonos fueron considerados una de las claves del futuro desarrollo del país. En esto estaban de acuerdo todos los partidos políticos, pero quienes más lucharon por atraer a los colonos fueron los liberales. Entre 1858 y 1924 llegaron nuestro país seis barcos de colonos italianos: El Tecolutla que llega a la barra del mismo nombre el 26 de abril de 1858 con 200 colonos; el Atlántico I que llega a Veracruz el 19 de octubre de 1881, con 428 colonos; el Casus, 27 de enero 1882 con 180 personas; el Messico, 24 de febrero de 1882 con 1,513 colonos. El Atlántico II, del 25 de septiembre de 1882 con 605, colonos y el barco Espagne que llega el 7 de junio de 1924, con 300 colonos. A estos hay que añadir los barcos que también llegan a Veracruz, en 1900, con los braceros que van a trabajar en el ferrocarril de Motzorongo. Son el Centro Mercantil o Centro América con 500 personas, y el San Gottardo también con 500 personas.

Fuente: http:/www.italmex.vze.com




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