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martes, 10 de diciembre de 2013

martes, 3 de diciembre de 2013

De los italianos en México......


Me mandaron este documento espero les sea de ayuda....

https://docs.google.com/file/d/1bzMgwcdMIrxJNu9hAFrex_m27cUPiJmhlue1ZKkBpVtax7qxNcfkhmGNXcyC/edit?usp=sharing

martes, 12 de noviembre de 2013

Documento Antiguo, Italiano...




Imagen enviada por Carlos C.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Tienes curiosidad de Como eran las actas de matrimonio de nuestros antepasados???

Algunas imágenes de ello....





Imagen de Carlos C. e Imágenes de Internet

miércoles, 30 de octubre de 2013

La famiglia di Enrico Davini

Navegando por Internet me encontré con este árbol genealógico de la familia di Enrico Davini... espero les sea de ayuda para algún descendiente de ellos...

aquí el link del documento...

http://genealogiadavini.interfree.it/page_geneal.html

martes, 22 de octubre de 2013

Tienes curiosidad de Como eran los Pasaportes que traían nuestros antepasados???

A continuación unas imágenes de ello...

 

 

 



Fuente: Imagen enviada por Carlos e Imágenes de Internet

martes, 15 de octubre de 2013

Foto en el libro del padre Zilli, son los Demeneghi, año 1893


Esta foto viene  en el libro del padre Zilli, es la familia  Demeneghi, en el año 1893...






Imagen tomada del grupo de Descendientes de Italianos de La Colonia Manuel Gonzalez. Veracruz, Mexico

martes, 18 de octubre de 2011

Crónica de un sueño.

Parte I



Parte II

sábado, 1 de octubre de 2011

Historia de la llegada de Italianos a Mexico

Encontré algunos vídeos sobre la llegada de nuestros antepasados Italianos a Mexico....

Parte I


Parte II

domingo, 7 de noviembre de 2010

Conociendo mas de chipilo....

Es el amanecer del 23 de septiembre de 1882 y los primeros rayos del sol iluminan el Citlaltépetl con sus nieves perennes que coronan su cumbre. Esto parece una buena señal para los inmigrantes italianos de diversas partes de su país que son conducidos hacía su nueva patria, por el vaporAtlánticoprocedente del puerto de Génova. Su destino, fundar colonias agrícolas en Chipilo y Tenamaxtla en el distrito de Cholula, Puebla, nombres tan enigmáticos para ellos como el futuro que les espera.

Los gritos de alegría, por la llegada contrastan con los externados un año atrás (1881), llenos de dolor y desesperación cuando sus casas y sembradíos fueron arrasados por el río Piave que se había desbordado en el deshielo de la primavera en su correr hacia el Adriático.

Los habitantes de aquellos pueblos se enteraron Beque México les abría sus brazos para recibirlos como gente de trabajo, para poblar ciertas regiones idóneas para la agricultura, y aunque era del conocimiento público que algunos barcos ya habían zarpado hacia aquel país de América llevando gente para fundar colonias en diversas zonas del país, lo que no sabían los emigrantes que llegaban era que tanto a ellos como a los que habían partido antes, los agentes de emigración les habían descrito un México irreal.

Después de atracar el barco en el puerto de Veracruz y una vez hecha la inspección sanitaria de ley, todos se apresuraron a bajar para besar por primera vez aquella tierra, y dar gracias a Dios por haberlos traído con bien hasta su nueva patria.

De Veracruz continuaron el viaje por tren hasta Orizaba.

La comitiva continuó su periplo por tren y llegó a Cholula y después a Tonanzintla. Pasaron por las pródigas tierras de la Hacienda de San José Actipac, y de San Bartolo Granillo (Cholula), esta última asignada para que se establecieran; sin embargo por intereses personales del jefe político de la región, se trocaron estas tierras por las menos fértiles de la Hacienda de Chipiloc. Por fin, después de su agitado éxodo, llegaron a la "Tierra Prometida", arribaron a su tierra, a su hogar y para colmo de su felicidad se encontraron con una agradable sorpresa: en la Hacienda de Chipiloc ya estaban asentadas algunas familias procedentes de la colonia "Porfirio Díaz" del estado de Morelos.

El sábado 7 de octubre de 1882, día de la fiesta de la Virgen del Rosario a la que los colonos tienen especial devoción, se reunieron todos en la capilla de la hacienda y en una ceremonia sencilla pero memorable, quedó oficialmente establecida la colonia Fernández Leal en honor al ingeniero Manuel Fernández Leal, funcionario de la Secretaría de Fomento de México, y tomaron la determinación unánime de celebrar año con año esa fecha como aniversario de la fundación de la colonia en Chipiloc.

Unos días después de terminados los festejos por la iniciación de la naciente colonia, los esforzados inmigrantes principiaron su labor titánica para convenir unos campos casi estériles cubiertos de tepetate en terrenos aptos para la agricultura.

La disminución de la velocidad del autobús en que viajábamos y el creciente desfile de construcciones frente a mi ventanilla, me hicieron volver al presente; ¡acabábamos de llegar a la ciudad de Puebla!

Descendimos del vehículo e inmediatamente abordamos otro autobús para trasladarnos al pueblo de Chipilo, vía Atlixco. Al cabo de unos 15 minutos de viaje llegamos a nuestro destino. Deambulamos por las calles del pueblo y tomamos fotografías de lo que más nos llamaba la atención; entramos a un establecimiento para tomar un refresco, decisión afortunada, pues ahí nos encontramos con la cordial acogida provinciana.

El señor Daniel Galeazzi, un hombre de avanzada edad, cabello blanco, delgado y de grandes mostachos, era el propietario de la tienda. Desde un principio, se percató de nuestras intenciones reporteriles e inmediatamente nos invitó a probar un delicioso queso "oreado".

¡Mangate, mangate presto, questo é un buon fromaggio!(¡Coman, coman, que es un buen queso!)

Al escuchar esta inesperada invitación, le preguntamos si era italiano, y contestó: "Yo nací en Chipilo, soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, pero tengo ascendencia italiana, procedente del pueblo de Segusino, de la región del Véneto (norte de Italia), como lo fueron la mayoría de los ancestros de los habitantes de aquí. Por cierto -agregó vivaz el señor Galeazzi-, el nombre correcto no es Chipilo, sino Chipiloc, palabra de origen náhuatl que significa "lugar donde corre el agua", pues hace mucho tiempo fluía un arroyuelo por nuestro pueblo, pero con el tiempo y la costumbre, le fuimos quitando la "c" final a Chipiloc, tal vez porque fonéticamente suena como una palabra italiana. Cuando los colonos llegaron a establecerse, existía un ojo de agua en la falda oriental del cerrito de este lugar que bautizaron como Fontanone (fuentezota), pero ha desaparecido, desecado por la urbanización del pueblo.

Poco a poco se fueron reuniendo algunos miembros de la familia Galeazzi, además de algunas bellas clientes. Un joven, miembro de la familia, quien prestaba suma atención a nuestra plática, intervino en ella y nos comentó con presteza:

"Por cierto, durante los festejos del primer centenario de la fundación de Chipilo se dio a conocer públicamente el himno de Chipilo, compuesto por el señor Humberto Orlasino Gardella, colono de aquí y quien desgraciadamente ya ha fallecido. Fue un momento muy emotivo cuando cientos de gargantas entonaron con profundo sentimiento sus estrofas que reflejan la odisea de los inmigrantes en su travesía desde Italia para fundar esta colonia, y el agradecimiento a México por su acogida."

"Hemos tratado de conservar vivas ciertas tradiciones, -intervino el señor Galeazzi- y enseguida agregó con vivacidad que este tipo de queso que hemos estado saboreando se acompaña con la tradicional polenta, platillo típicamente original de la región norte de Italia.

Una de las bellas señoritas que nos acompañaba añadió tímidamente: "También han permanecido otras manifestaciones populares de nuestros abuelos.

"Tenemos por ejemplo la tradición de laveccia mordana(la vieja mordana) o simplemente como la conocemos aquí la quema de laveccia(la quema de la vieja), que se celebra el 6 de enero a las 8 de la noche. Consiste en que se elabora una muñeca de tamaño natural con diferentes materiales y se le prende fuego para quemarla ante el asombro de los niños que no pierden detalle. A continuación como surgiendo de lo que resta de esa figura ya incinerada, aparece como por `arte de magia' una joven con un traje regional y comienza a repartir presentes, dulces y otros objetos entre los niños."

El señor Galeazzi nos platica del juego de las bochas: "es un antiquísimo juego practicado desde tiempos remotos en la zona del Mediterráneo. Me parece que tuvo su origen en Egipto y después se extendió por Europa. El juego se desarrolla sobre un campo de tierra apisonada, sin hierba. Se usan bochas (pelotas de madera, de material sintético o de metal) y otra más pequeña, boliche, del mismo material. Se deben tirar a cierta distancia las bochas y gana el que logra arrimar más el boliche a las bochas".

Mientras platicaba, el señor Galeazzi hurgaba en uno de los cajones de la tienda; por fin, tomó una hoja impresa y nos la tendió diciéndonos:

"Les obsequio un ejemplar del primer número deAl baúl 1882, boletín de la vida sociocultural de Chipilo y que fue distribuido entre sus habitantes en el mes de marzo de 1993. Este órgano informativo fue el resultado de la colaboración literaria de varios de los colonos interesados en preservar tanto e1 dialecto véneto como las bellas tradiciones que heredamos de nuestros ancestros. Se Izan hecho todos los esfuerzos por nuestra parte para que este vínculo de comunicación, subsista hasta hoy en día."

Agradeciendo a todos nuestros anfitriones su gentileza, nos despedimos de ellos con el popular¡ciao!, no sin aceptar su sugerencia de que subiésemos al Cerro de Grappa, alrededor del cual se ha extendido el pueblo. Nos parecía contemplar una isla arbolada entre un mar de construcciones.

En el transcurso de nuestra ascensión, fuimos pasando frente a sitios interesantes: la antigua Hacienda de Chipiloc, ahora la primaria Colegio Unión, de las monjas salesianas; un salón social Casa D'Italia; la escuela primaria Francisco Xavier Mina, construida por el gobierno (por cierto que este nombre se le dio oficialmente al pueblo en 1901, no obstante lo cual ha sobrevivido con la aprobación de sus habitantes, el de Chipilo).

A medida que llegábamos a nuestra meta, se extendían a nuestros pies, como un tablero de ajedrez, los campos bien cultivados y los rojizos tejados del pueblo, alternándose con ciertas zonas arboladas, y en el horizonte la ciudad de Puebla.

Sobre la cima del cerro, hay tres monumentos. Dos de ellos, adornados con esculturas religiosas clásicas: la del Sagrado Corazón de Jesús, y la Virgen del Rosario; el tercero más sencillo, con una roca de regulares dimensiones en su parte superior. Los tres rinden un emotivo homenaje a los soldados italianos caídos en batalla durante la "Gran Guerra" (1914-1918) en las orillas del río Piave y en el Cerro de Grappa. De éste procede la roca que adorna el último monumento, que fue traída al país por la nave real Italia en noviembre de 1924. Ante aquel aislamiento y ,silencio absolutos, solamente interrumpidos de vez en cuando por el suave susurro del viento, se despertó en mí el deseo de rendir pleitesía a aquellos que saben morir en aras (le un ideal, y ciar gracias a Dios por ser ciudadano de un país tan hospitalario.

jueves, 19 de agosto de 2010

Italia en Mexico....

Chipilo es una pequeña ciudad localizada a 12 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla, en México. Se encuentra a 2150 metros sobre el nivel del mar. Su nombre oficial es Chipilo de Francisco Javier Mina. El gentilicio para los originarios de Chipilo es chipileños.

Ocupa una porción del fértil valle de Puebla, con un clima semiseco y templado, apto para la siembra de cereales, frutas, hortalizas y forraje para la cría de aves y de ganado vacuno y porcino. La ocupación preponderante es la agroindustria de la leche. Hasta aquí, no hay nada en Chipilo que lo haga diferente de muchos de los pueblos de nuestra patria, excepto si tomamos en cuenta la odisea de su fundación, sus laboriosos habitantes.


Historia de Chipilo......

Chipilo fue fundado el 2 de octubre de 1882 por inmigrantes italianos provenientes de la región septentrional del Véneto, aunque también hubo algunos piamonteses y lombardos entre los fundadores. La mayoría de ellos vinieron de Segusino y de los pueblos aledaños en las provincias de Treviso y Belluno, como Quero, Valdobbiadene, Feltre y Maser. En este sentido, la inmigración italiana a Chipilo difiere de la de otros lugares de Latinoamérica, pero se asemeja a la de las regiones agrarias de Argentina, zonas en dónde la mayoría de los inmigrantes provienen de las regiones del Centro-Norte de Italia. Los inmigrantes vinieron a México en busca de tierras fértiles y huyendo de la pobreza que azotaba la región del Véneto en esa época. Muchos de ellos se dedicaron a la ganadería. Los productos lácteos se volvieron famosos en muchos lugares de México. Durante los primeros 20 años de su fundación, Chipilo fue una colonia de extranjeros llamada Colonia Fernández Leal.

Existen también asentamientos de familias chipileñas en otras zonas del país, como en Guanajuato y Querétaro, que han continuado en su mayoría manteniendo la lengua véneta y trabajando en la industria agropecuaria.

Los chipileños constituyen en México una minoría étnica no reconocida oficialmente, que presenta rasgos etnoculturales propios y distintivos. Actualmente en Chipilo hay 29 apellidos vitales: Bagatella, Barbisán, Berra, Bortolini, Bortolotti, Bronca, Colombo, Crivelli, Dossetti, Galeazzi, Lavazzi, Martini, Mazzocco,Cossileon, Merlo, Minutti, Mioni, Montagner, Orlansino, Piloni, Précoma, Salvatori, Sebenello, Simoni, Spezzia, Stefanoni, Vanzzini, Zago, Zanatta, Zanella y Zecchinelli. Otros, como el Melo, el Facinetto y Chicatti (Chicatto) tienen comparativamente pocos portadores en la comunidad.

Parte de la influencia de la cultura italiana de Chipilo en Puebla se ve reflejada, aparte de los productos lácteos que han dado renombre a la comunidad, en la creación de franquicias del "Italian Coffee Company", la heladería italiana "Topolino" (Ratoncito), y la cadena de muebles fabricados en Chipilo llamada "Segusino".

viernes, 2 de abril de 2010

Un poco mas de historia....

Los italo-mexicanos son ciudadanos mexicanos de ascendencia u origen italiano. La mayoría de las personas de ascendencia italiana que viven en México llegaron a finales del siglo XIX, y se han integrado perfectamente en la sociedad mexicana.



historia......

La historia de la inmigración italiana en Mexico empieza desde los tiempos del Imperio español y se caracteriza por una continua relación -aunque limitada en número- siempre amistosa y fructífera para Mexico.

{{Quote|Las relaciones entre Italia y México tienen raíces antiguas. Desde el tiempo de la Conquista y a lo largo del período colonial, en el independiente y en el de la revolución, no faltaron figuras de italianos que vivieron en este País y dejaron las huellas de su misión. Giovanni Paoli, originario di Brescia, introduce el arte de la imprenta en México y Estados Unidos en la primera mitad del siglo XVI. En Veracruz se admiran todavía las imponentes estructuras del fuerte de San Juan de Ulúa, proyectado y construido por el arquitecto militar Giovanbattista Antonelli. En el 600 numerosos misioneros se establecieron en el norte para evangelizar y explorar la parte del continente americano que se asoma al Pacífico. Basta citar al padre trentino Eusebio Francisco Chino, S.J., geógrafo y explorador que demostró que Baja California es una península, Giovanni Maria Salvaterra, D.J., misionero en California, fundador de colegios y provincias de su Orden en México. En el 800 tenemos una serie de militares italianos que vinieron a México a combatir al amparo de la Bandera de los insurgentes, como Vincenzo Filisola de Potenza, que participó en la guerra de independencia y fue el primer oficial patriota en entrar a la capital el 24 de septiembre de 1821. Otro combatiente que llegó a las jerarquías más altas del ejército mexicano fue el conde Giuseppe Stavoli di [[Parma], sobreviviente de las campañas napoleónicas.[1] }}

El italo-mexicano se ha originado en la experiencia común de la migración desde Italia a finales de 1800, un período caracterizado por una más general diáspora italiana en las Américas (en virtud de las presiones de la transformación económica y el proceso de unificación italiana en un Estado-nación en 1861), y el establecimiento de comunidades, principalmente en el centro y al occidente de México.

Sólo alrededor de 3.000 italianos emigraron a México durante este período, y al menos la mitad de ellos regresaron posteriormente a Italia, o fue a los Estados Unidos.[2]

Aunque hubo una pequena inmigración burguesa durante la colonia (en la que vino la familia de Manuel Lombardini, Presidente de Mexico en 1853), la mayoría de los italianos que vinieron a México eran agricultores o trabajadores agrícolas de los distritos del norte mexicano. La mayoría de estos inmigrantes procedieron del norte de Italia, especialmente desde el nordeste de las regiones de Véneto, Lombardía y Trentino-Alto Adigio.[3] Otros llegaron en las primeras décadas del siglo XX, incluídos muchos del sur de Italia.

Inmigrantes italianos en Monterrey (1905).

El aporte de la pequeña comunidad italiana en esas décadas se manifestó en muchas areas: en el campo de las Bellas Artes se recuerdan pintores como Eugenio Landesio, milanés, que enseñó en la Academia de San Carlos, además de Francesco Saverio Cavallari, oriundo de Palermo y profesor de la misma Academia; en arquitectura durante los primeros años del siglo XX trabajaron en México el arq. Silvio Contri, que hizo el edificio de la Secretaría de Transportes y el ferrarés Adamo Boari, a quien se deben el gran Palacio de Bellas Artes y el edificio de Correos en Ciudad de México.

Un número importante de colonos italianos, que llegaron a finales de 1800 y principios de 1900, recibió donaciones de tierras de parte del gobierno mexicano con las que crearon importantes colonias agricolas como Nueva Italia y Zentla:[4]

La colonización italiana del siglo XIX fue sin duda el suceso más relevante en el desarrollo histórico, político, demográfico y económico del municipio de Zentla. Entre otras consecuencias, trajo el asentamiento, en el territorio municipal, de centenares de colonos, con el consiguiente incremento demográfico (poblacional); la fundación de varios centros de población, entre ellos Manuel González (año 1882), y el posterior traslado de la cabecera municipal al mismo (en 1895). La actual cabecera de Zentla recibió la denominación de Manuel González, en honor del presidente del mismo nombre (años 1883-1893), quien favoreció su fundación y desarrollo durante su periodo presidencial cuatro años (1880-1884). Además, desde su fundación en 1882 ha sido conocida popularmente como la colonia de Huatusco (por la cercana ciudad de Huatusco Chicuéllar) y la colonia de los italianos. Estas denominaciones arraigaron tanto que 117 años después de su fundación, el pueblo es conocido, incluso en numerosos documentos oficiales, como "la Colonia".[5]

En el siglo XX los italo-mexicanos se han integrado completamente en los niveles altos de la sociedad mexicana, especialmente en el área metropolitana de la capital. Por ejemplo, la madre del Presidente de México Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) es de descendencia italiana.

En 2007, además de los italo-mexicanos, hay 9.478 Italianos residentes en Mexico (incluyendo los mexicanos con doble pasaporte)
Comunidad Italiana Actual....

Hoy en día, muchos italo-mexicanos siguen residiendo en las ciudades fundadas por sus antepasados. Otras ciudades fundadas por inmigrantes italianos se encuentran en los estados de Veracruz (Huatusco), San Luis Potosí, México y el Distrito Federal.

Si se llega a viajar al estado de Aguascalientes se puede notar que hay una gran porción de descendientes de italianos, resultado de la epoca de la emigración de franceses e italianos. Más pequeño, pero también notable, el número de italo-mexicanos que se encuentran en Guanajuato, Estado de México, y en las Ex-Haciendas (hoy ciudades) de Nueva Italia y Lombardía (hoy en día de nombre Gabriel Zamora) en el estado de Michoacán: fueron ambas fundadas por Don Dante Cusi originario de Gambará, Brescia, y posteriormente habitadas por los seguidores de Don Dante que emigraron de Italia (quienes ayudaron en los trabajos agrícolas altamente especializados y avanzados en su época, junto con la gente local).

Hoy en día el manejo de las tierras michoacanas por los Cusi sigue siendo objeto de estudio en Universidades Inglesas. Playa del Carmen en el estado de Quintana Roo también ha recibido una notable cantidad de inmigrantes de Italia.

Se calcula que unos 300.000 mexicanos tienen descendencia italiana aunque casi todos han olvidado la lengua italiana, mientras que principalmente en la capital se encuentra una comunidad de casi 10.000 italianos (de pasaporte italiano), que hablan el idioma italiano. Hay que precisar que el estudioso Antonio Peconi afirma que son mas de medio millon los descendientes de italianos en el Mexico actual, ya que hay que agregar todos los hijos ilegítimos desde los tiempos de la colonia (especialmente con mujeres indias y mestizas, que no reportaban oficialmente la paternidad).[8]

La gran mayoría de los italo-mexicanos ha alcanzado un alto nivel social en la actual sociedad mexicana. Uno de los mas conocidos es Daniel Mastretta, creador del primer carro deportivo hecho en Mexico industrialmente: el Mastretta MXT.

Los nuevos inmigrantes italianos de las últimos años se han asentado especialmente en centros turísticos como la Riviera Maya, la Península de Baja California, Puerto Vallarta, Cancún y otras localidades, donde han adquirido vivienda y han generado fuentes de empleo como restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento.

Cementerio de inmigrantes italianos en la Ciudad de México.
La ensalada César, forma parte de la gastronomía bajacaliforniana.

jueves, 18 de septiembre de 2008

COLONIA MANUEL GONZÁLEZ, ZENTLA, VER.

HISTORIA

Durante los siglos XVII, XVIII y la mayor parte del XIX Zentla fue el centro político más importante del área. Alrededor de la aldea se formo el municipio, que sigue llevando su nombre y del cual fue cabecera ininterrumpidamente hasta el 31 de diciembre del 1894 (a partir del 1 de enero de 1895 la cabecera municipal paso a Manuel González, fundada en mayo de 1882).

Al término del siglo XVIII, poco antes del inicio del movimiento de independencia (16 de septiembre de 1810), en la jurisdicción de la provincia de Córdoba sobrevivían únicamente 14 “pueblos de indios”, cuyos nombres – con la escritura de la epóca- eran los siguientes: Alpatlagua, Amatlan, San Bartolomé, Axocuapa, San Salvador, Calcagualco, Santa María Comapan, Coscomatepec, Chocaman, San Antonio Huatusco, Santiago Huatusco, Ixhuatán, San Diego Metitlan, Santiago, Totutla, Zacán y Zentla.

Durante el periodo histórico conocido como porfiriato, que duro 35 años correspondiente al gobernador Porfirio Díaz (1876-1911) con una sola interrupción de 4 años correspondientes al gobierno del Gral. Manuel González (1880-1884), se creía firmemente que la colonización extranjera elevaría el nivel cultural y económico del país. En particular, se pensaba que los agricultores extranjeros, más activos, organizados y trabajadores que los mexicanos incrementarían la producción agrícola y elevarían el nivel de vida de los campesinos.

La colonización italiana del siglo XIX fue sin duda el suceso más relevante en el desarrollo histórico, político, demográfico y económico del municipio de Zentla. Entre otras consecuencias, trajo el asentamiento, en el territorio municipal, de centenares de colonos, con el consiguiente incremento demográfico (poblacional); la fundación de varios centros de población, entre ellos Manuel González (año 1882), y el posterior traslado de la cabecera municipal al mismo (en 1895).

La actual cabecera de Zentla recibió la denominación de Manuel González, en honor del presidente del mismo nombre (años 1883-1893), quien favoreció su fundación y desarrollo durante su periodo presidencial cuatro años (1880-1884). Además, desde su fundación en 1882 ha sido conocida popularmente como la colonia de Huatusco (por la cercana ciudad de Huatusco Chicuéllar) y la colonia de los italianos. Estas denominaciones arraigaron tanto que 117 años después de su fundación, el pueblo es conocido, incluso en numerosos documentos oficiales, como la colonia.

Para la fundación de la Manuel González llegaron, el 19 de octubre de 1881, a bordo del vapor Atlántico, 428 inmigrantes repartidos en 88 familias. El 25 de febrero del año siguiente los colonos originales se vieron incrementados con una parte (56) de 1,523 inmigrantes, que llegaron a Veracruz a bordo del vapor México, y en octubre del mismo año /1882) con otros 19 traídos por el citado vapor Atlántico en un segundo viaje. En total, el número original de colonos fue de 503.

A diferencia del aldea de Zentla, que durante tanto tiempo mantuvo un sistema de vida casi inalterado, Manuel González aumentó rápidamente de población, tanto por la colonización misma como por los numerosos nacimientos registrados en ella, y se desarrollo política y económicamente. Su cercanía a la cabecera cantonal de huatusco, de la cual dista, en la línea recta, sólo 11.8 km., mientras que Zentla se encuentra a 16.5; sus mejores facilidades de comunicación (Zentla sólo tiene una salida viable hacia el noroeste, precisamente hacia el punto donde se localiza Manuel González), el elevado número de inmigrantes asentados en ella, que no fueron exclusivamente de origen italiano pues desde el primer año hubo matrimonios mixtos; sus actividades productivas, particularmente las agropecuaria; los generosos apoyos oficiales recibidos de los gobiernos federal y estatal y la inseguridad entonces reinante en el área de Zentla, hicieron que en un periodo bastante corto –apenas 12 años- superara en población, desarrollo económico e importancia política a la secular cabecera del municipio.


Durante el régimen del gobernador Teodoro A. Dehesa (años 1892-1911), mediante el decreto Co. 27, del 12 de octubre del 1894, Manuel González fuera elevada a la categoría de cabecera municipal en sustitución de Zentla. El decreto en cuestión incorporó al municipio las tierras ocupadas por la colonia italiana en la congregación de Sabanas, pertenecientes al vecino municipio de Huatusco (unas 166 hectáreas, o sea, 1.66 km2). De esta manera Zentla aumentó sustancialmente su territorio hacia el extremo noroeste, hasta llegar a unos 4.5 km de Manuel González (4.0 Km. si la distancia al límite con Huatusco se mide siguiendo la carretera pavimentada).

Los habitantes de Zentla se opusieron a la disposición gubernamental que los privaba de la cabecera municipal. El plan, sin embargo, siguió adelante y el 1º de enero de 1895 Manuel González se convirtió en la nueva cabecera del municipio, el cual siguió conservando su nombre de Zentla.

Dedicados a la agricultura, a los que se les proporciono por instrucciones del entonces presidente de la Republica Mexicana Don Manuel González Cossio, un lote de tierra, animales y herramienta de trabajo, mismos que en plazos fueron liquidados al gobierno, se les proporcionaron tierras de acuerdo al numero de integrantes de cada familia basandose en el número de varones y la edad de los mismos. El dinero lo tuvieron que pagar en el termino de 10 años, por trimestres vencidos, despues del segundo año de instalación.
Los hombres de esta nueva Colonia se organizaron para construir sus casas, escuelas y una iglesia.

Fue asi como en agradecimiento al presidente de la Republica por el buen trato y apoyo recibido asi como por permtir establecerse en esta poblacion, decidieron llamar con su nombre: Col. Manuel González.

Se declara cabecera del mpio. De Zentla, al pueblo del mismo nombre, fue por decreto de la H. Legislatura siendo gobernador del Estado de Veracruz Teodoro A. Dehesa, el decreto número 27 de fecha 12 de Octubre de 1894 y por acuerdo el 9 de enero de 1926; declaro a la Colonia Manuel González, cabecera del municipio de Zentla.

Sigue siendo hasta el dia de hoy, una localidad pequeña y pintoresca, que continua con algunas tradiciones y costumbres de sus antepasados.


Escudo Col. Manuel Gonzalez, Veracruz, Mexico.




Escudo Zentla, Veracruz, Mexico.


Fuente: http://colzentla.tripod.com/principal.htm

lunes, 15 de septiembre de 2008

La Historia

Su llegada:

LOS MENOS MALOS

Son 3000 los italianos que llegaron a México. Los primeros fueron soldados de Hernán Cortés. Después misioneros de la primera evangelización. No dejaron de ser casos aislados hasta el siglo XIX, y en los principios del siglo XX, cuando empieza en Europa la época de las grandes migraciones hacia América, la tierra de promisión. Algunos grupos de italianos vendrán también a México, donde por cierto, eran considerados como los “menos malos” entre los posibles colonos. México necesitaba colonos. Los invitaba y les ofrecía tierras: “Sobran tierras y faltan brazos” - se decía por todos los medios posibles. Desde la independencia los colonos fueron considerados una de las claves del futuro desarrollo del país. En esto estaban de acuerdo todos los partidos políticos, pero quienes más lucharon por atraer a los colonos fueron los liberales. Entre 1858 y 1924 llegaron nuestro país seis barcos de colonos italianos: El Tecolutla que llega a la barra del mismo nombre el 26 de abril de 1858 con 200 colonos; el Atlántico I que llega a Veracruz el 19 de octubre de 1881, con 428 colonos; el Casus, 27 de enero 1882 con 180 personas; el Messico, 24 de febrero de 1882 con 1,513 colonos. El Atlántico II, del 25 de septiembre de 1882 con 605, colonos y el barco Espagne que llega el 7 de junio de 1924, con 300 colonos. A estos hay que añadir los barcos que también llegan a Veracruz, en 1900, con los braceros que van a trabajar en el ferrocarril de Motzorongo. Son el Centro Mercantil o Centro América con 500 personas, y el San Gottardo también con 500 personas.

La primera ley sobre inmigración había sido expedida el 16 de febrero de 1854. Es de Antonio López de Santa Anna. Pero el 1 de marzo de ese mismo año comenzó la revolución liberal de Ayutla. Los liberales que toman el poder, de inmediato llaman colonos. Primero, toda clase de colonos. Los que quieran venir. Se les ofrecen los terrenos de cuatro colonias entre Xalapa y Veracruz . En los cartapacios de Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores todavía hay volantes con el decreto del 10 de mayo de 1956 en que se fundan las colonias de El Chico, Rinconada, Paso de Ovejas y Santa Fe. Pero por diversas razones el proyecto de las cuatro colonias entre Xalapa y Veracruz no se pudo llevar a cabo y su lugar lo toma la “Colonia Modelo” de Papantla con doscientos colonos italianos. Su objeto va a ser demostrativo: “una colonia-modelo que tenga por objeto hacer palpables las ventajas de la inmigración en la República”. El decreto es firmado por Ignacio Comonfort el 31 de julio de 1856. Los 200 genoveses que llegaron a Tecolutla fueron a los terrenos cerca de Papantla. Toda una historia de fraude y engaño. Y por añadidura, el México que los había llamado estaba en plena guerra civil: la guerra de tres años o de reforma. Al principio hubo una gran confusión en torno al objetivo de esta primera colonia o colonia modelo. Se sospechaba que eran mercenarios traídos para el apoyo de la causa liberal. Se quedaron en un total abandono. Las condiciones del país no daban para más. Años más tarde estos colonos bajaron hacia la congregación del El Cristo, cerca de Gutiérrez Zamora, Ver. donde uno se encuentra con sus descendientes. El cultivo de la vainilla y la ganadería han sido sus ocupaciones principales.

Son mexicanos ciento por ciento y muchos de ellos hasta han olvidado la historia de sus antepasados. De todos ellos quizá los Lombardo son los más conocidos en el país. Pero allí están los Montessoro, Gaia, Montini, Casazza, Morosini, Tassinari, Arzani, Romagnoli, Ricci, Maggi, Sacchi, Yorio, Bigurra, Cena, Cuesta, Gudini, Beccaria, Capellini, Nanni, Russi Boccardi, Bayardini, Mariani, Alverdi, Alessandrini, Bonfil, Bandini, Beccaria, Brambila, Buganza, Bigurra, Bortolotti, Canella, Castelan, Croda, Chereti, Chiunti, Conzatti, Ceccatto, Demenegui, Debernardi, Faraoni, Filobello, Garelli, Gabanini, Lazarini, Lorenzini, Manica, Morosini, Osti, Parissi, Pitol, Petrilli, Ricchardi, Roman, Romagnoli, Ricci, Sampieri, Specia, Tres, Tassinari, Vicentin, Zanatta, Zilli, Zuccolotto, Bernardi, Demunner, Gasperin, De gasperin, entre otros.


En el período de gobierno de don Manuel González (1880-884), hubo un ambicioso plan de colonización promovido por el ministro de Fomento, don Carlos Pacheco. En Italia, por otra parte, las inundaciones del río Adige, en el Trentino, y del Piave, en el Véneto, obligaban a numerosas familias a buscar el camino de la emigración. El gobierno mexicano organizó una campaña de propaganda para atraer a los italianos, a pesar de las recomendaciones adversas de su encargado de negocios en la corte de Roma: “En los meses que llevo de permanencia en esta nación he podido formarme juicio, que tal vez sea inexacto en algunos detalles, pero que es incuestionable en sus rasgos generales, sobre la poca conveniencia de la inmigración italiana en México.” El panorama de E. Velasco pinta de las condiciones económicas y del carácter de los italianos es aterrador: “un estado de miseria, abyección y envilecimiento, con todos los vicios que son inherentes a semejante situación”. Su conclusión tiene unas recomendaciones que en el futuro serán tenidas en cuenta por el gobierno mexicano: “Se deber poner como condición que los inmigrantes serán del Norte de Italia, es decir, piamonteses, lombardos o lìgures; habría también necesidad de pactar expresamente que dichos inmigrantes serán campesinos, y que se comprobarán todas estas circunstancias con un certificado de la autoridad donde han tenido su residencia”.

Luego del fracaso de las negociaciones con Enrico Valentino Conti, el 22 de marzo de 1881 se firma en Roma el convenio con la Sociedad Rovatti y Cía., de Livorno, para una expedición de colonos. El primer artículo del convenio dice:La Sociedad Rovatti y Cía. se obliga a expedir de la Italia a Veracruz en el plazo más corto posible un número de ciento cincuenta familias de agricultores expertos y laboriosos de la Alta Italia y del Tirol no excediendo de quinientas personas de dos años de dad en adelante. Como se ve, eran las condiciones que había exigido E. Velasco: de la Alta Italia y agricultores.

El 19 de octubre de 1881 llega esta remesa de italianos en el vapor Atlántico. La Colonia Manuel González, Ver., cercana a Huatusco, está formada por tiroleses, milaneses y vénetos que traen todos sus papeles en regla y que se dedican a la agricultura, al café de manera especial. En una carta de los primeros colonos se lee: “todos los terrenos están levemente accidentados y hay colinas y pequeños valles a la redonda, pero en lontananza el horizonte se cierra con una cadena de montañas en cuya cima blanquea perpetuamente la nieve.” Estos colonos están muy agradecidos a México y al presidente don Manuel González. La colonia lleva el nombre del presidente y en la plaza principal hay una placa de bronce con su efigie. En el parque de Huatusco hay un monumento a don Miguel Hidalgo y Costilla, que los italianos pusieron en 1910, en señal de admiración y respeto al padre de su nueva patria. Los descendientes de los colonos habitan hoy en Huatusco, Córdoba, Orizaba, Veracruz , Xalapa y en muchas poblaciones por donde pasa en tren del Istmo. De entre sus hijos hay que enumerar a los maestros Juan Zuccolotto, Juan Zilli Bernardi, el novelista Sergio Pitol, y el obispo de la ciudad de Querétaro don Mario de Gasperin. Pero en el contrato que se firma en México, con Francisco Rizzo, ya no hay ninguna de estas exigencias (5 de octubre de 1881). En el segundo barco, el Casus, llega toda clase de personas. La mayor parte de ellas vagaban sin trabajo en Nueva York. Al saber de las promesas y terrenos en México, se vinieron.


El 6 de diciembre de 1881 se firma en Roma un segundo contrato con la casa Rovatti, que no habla de agricultores, pero exige todavía que los colonos sean de la Alta Italia y del Tirol. Serán los 1513 colonos que abarrotan el vapor Messico, llegado a Veracruz el 24 de febrero de 1882 y cuya distribución causará no pocos problemas: Mazatepec, Pue., otra vez Barreto, en el Estado de Morelos, que se quedado vacía, y Ciudad de Maíz, en San Luis Potosí. El 25 de septiembre de 1882 llega la última partida de estos colonos que eran parte de un inmenso proyecto. Vienen en el vapor Atlántico. Son 605 y van a la colonia de Chipilo que será la de más larga duración y fama. Durante años y años permanecieron como encerrados en sí mismos y para sorpresa de todo mundo conservaron el dialecto de sus antepasados por lo que se han convertido en un objeto de estudio de los investigadores y lingüistas. Son famosos también por su tenacidad y su trabajo. Cuando nadie lo esperaba Y habiendo pasado la revolución que hizo estragos en las colonias, y cuando ya nadie lo esperaba, un nuevo grupo de italianos emprendió otra vez la aventura de la colonización en 1924: los trentinos que vienen a hacienda de La Estanzuela, no lejos de Guadalajara.

Es casi patética esta historia de una colonización perfectamente planeada, y con un sistema de cooperativa, que fracasa casi de inmediato. Los autores piensan que muy probablemente la mayor parte del grupo estaba animada del secreto deseo de pasar a los Estados Unidos que apenas hacía pocos años se habían cerrado a la emigración. Como hoy lo piensan tantos otros que vienen de América Central y del Sur y también desde Asia, estos italianos imaginaron que el paso para entrar en el sueño americano sería más factible desde México. De hecho, un buen número de los que se quedaron en el país está en la frontera, en Tijuana, donde se dedicaron a los restaurantes y más tarde a la producción vitivinícola en al que han descollado notablemente. Los más conocidos son los Cetto. Pero también están los Angeli, Bombardelli, Casagrande, Foradori, Leoni, Matteoti, Parigi, Santini, Tavernini, Trenti, Mora, Cattoi y Salizzoni. En Guadalajara están los Manica. Los “braceros” de 1900 No son propiamente colonos, ni emigrantes, porque de alguna manera se consideraban a sí mismos como trabajadores temporales en un país extranjero. De hecho fueron estos mil italianos fueron contratados en Italia por el conde Cini, para trabajar en las vías del ferrocarril que en 1900 tendía sus vías de Córdoba a Tuxtepec.
El 27 de abril de 1900 llegó el primer barco, el Centro Mercantil o Centro América, como se le designa con frecuencia con 525 trabajadores. Las condiciones laborales de Motzorongo les parecieron infernales. El 20 de mayo llegan los restantes en el San Gottardo. Pero cuando éstos llegan, ya ha estallado la huelga. La primera huelga de la que se tenga noticia en el país era organizada por estos italianos que se plantan en la plaza de Armas del puerto de Veracruz y cuya acción tenía un efecto de demostración, o de modelo, mucho más fuerte que el de la primitiva colonia. No se debe olvidar que se estaba en pleno porfiriato, o sea en la aplicación irrestricta del programa de los liberales en lo que toca a economía y el trabajo, pero sin las libertades democráticas en lo que toca a la organización política. Los dirigentes o líderes fueron puestos en la cárcel. El 7 de mayo el jefe político de Orizaba manda un telegrama al gobernador don Teodoro A. Dehesa con la noticia y expresa una sugerencia interesante: Soy de opinión que en vez de repatriarlos convendría conservarlos para que sean útiles al Estado. El gobernador Dehesa contestó que era de la misma opinión. Es de suponerse, pues, que muchos de estos mil braceros se quedaron en México, su historia se había perdido y los descendientes tampoco la sabían.


Están en todo el país y poco a pocos están apareciendo personajes Se ha dado cuenta y razón, en lo posible, de los inmigrantes llegados en grupos, y sobre todo de los que han venido para trabajar la tierra como auténticos colonos. Pero hay, por supuesto, personalidades singulares y familias que han llegado al país y cuyos hijos y nietos se han integrado a la nacionalidad mexicana y honran a sus antepasados. Hay que referirse de manera especial a la ciudad de México donde italianos e italianas, industriales, profesionistas y comerciantes, han formado una colonia que poco a poco se hace consciente de su propia historia.
Otra característica de estos casos, es que llegan por vía aérea, o por la frontera de los Estados Unidos de Norteamérica, y no carecen de recursos desde su llegada. Caso especial es el de Ezio Cusi que trabaja el campo, pero llega de Estados Unidos y con muy buen capital. En cambio, los grupos de los que hablamos llegan a Veracruz, o a la barra de Tecolutla, y suelen ser de gente más bien sencilla que poco a poco ha dado a sus hijos una mejora en las oportunidades.

Fuente: http:/www.italmex.vze.com