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domingo, 7 de noviembre de 2010

Conociendo mas de chipilo....

Es el amanecer del 23 de septiembre de 1882 y los primeros rayos del sol iluminan el Citlaltépetl con sus nieves perennes que coronan su cumbre. Esto parece una buena señal para los inmigrantes italianos de diversas partes de su país que son conducidos hacía su nueva patria, por el vaporAtlánticoprocedente del puerto de Génova. Su destino, fundar colonias agrícolas en Chipilo y Tenamaxtla en el distrito de Cholula, Puebla, nombres tan enigmáticos para ellos como el futuro que les espera.

Los gritos de alegría, por la llegada contrastan con los externados un año atrás (1881), llenos de dolor y desesperación cuando sus casas y sembradíos fueron arrasados por el río Piave que se había desbordado en el deshielo de la primavera en su correr hacia el Adriático.

Los habitantes de aquellos pueblos se enteraron Beque México les abría sus brazos para recibirlos como gente de trabajo, para poblar ciertas regiones idóneas para la agricultura, y aunque era del conocimiento público que algunos barcos ya habían zarpado hacia aquel país de América llevando gente para fundar colonias en diversas zonas del país, lo que no sabían los emigrantes que llegaban era que tanto a ellos como a los que habían partido antes, los agentes de emigración les habían descrito un México irreal.

Después de atracar el barco en el puerto de Veracruz y una vez hecha la inspección sanitaria de ley, todos se apresuraron a bajar para besar por primera vez aquella tierra, y dar gracias a Dios por haberlos traído con bien hasta su nueva patria.

De Veracruz continuaron el viaje por tren hasta Orizaba.

La comitiva continuó su periplo por tren y llegó a Cholula y después a Tonanzintla. Pasaron por las pródigas tierras de la Hacienda de San José Actipac, y de San Bartolo Granillo (Cholula), esta última asignada para que se establecieran; sin embargo por intereses personales del jefe político de la región, se trocaron estas tierras por las menos fértiles de la Hacienda de Chipiloc. Por fin, después de su agitado éxodo, llegaron a la "Tierra Prometida", arribaron a su tierra, a su hogar y para colmo de su felicidad se encontraron con una agradable sorpresa: en la Hacienda de Chipiloc ya estaban asentadas algunas familias procedentes de la colonia "Porfirio Díaz" del estado de Morelos.

El sábado 7 de octubre de 1882, día de la fiesta de la Virgen del Rosario a la que los colonos tienen especial devoción, se reunieron todos en la capilla de la hacienda y en una ceremonia sencilla pero memorable, quedó oficialmente establecida la colonia Fernández Leal en honor al ingeniero Manuel Fernández Leal, funcionario de la Secretaría de Fomento de México, y tomaron la determinación unánime de celebrar año con año esa fecha como aniversario de la fundación de la colonia en Chipiloc.

Unos días después de terminados los festejos por la iniciación de la naciente colonia, los esforzados inmigrantes principiaron su labor titánica para convenir unos campos casi estériles cubiertos de tepetate en terrenos aptos para la agricultura.

La disminución de la velocidad del autobús en que viajábamos y el creciente desfile de construcciones frente a mi ventanilla, me hicieron volver al presente; ¡acabábamos de llegar a la ciudad de Puebla!

Descendimos del vehículo e inmediatamente abordamos otro autobús para trasladarnos al pueblo de Chipilo, vía Atlixco. Al cabo de unos 15 minutos de viaje llegamos a nuestro destino. Deambulamos por las calles del pueblo y tomamos fotografías de lo que más nos llamaba la atención; entramos a un establecimiento para tomar un refresco, decisión afortunada, pues ahí nos encontramos con la cordial acogida provinciana.

El señor Daniel Galeazzi, un hombre de avanzada edad, cabello blanco, delgado y de grandes mostachos, era el propietario de la tienda. Desde un principio, se percató de nuestras intenciones reporteriles e inmediatamente nos invitó a probar un delicioso queso "oreado".

¡Mangate, mangate presto, questo é un buon fromaggio!(¡Coman, coman, que es un buen queso!)

Al escuchar esta inesperada invitación, le preguntamos si era italiano, y contestó: "Yo nací en Chipilo, soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, pero tengo ascendencia italiana, procedente del pueblo de Segusino, de la región del Véneto (norte de Italia), como lo fueron la mayoría de los ancestros de los habitantes de aquí. Por cierto -agregó vivaz el señor Galeazzi-, el nombre correcto no es Chipilo, sino Chipiloc, palabra de origen náhuatl que significa "lugar donde corre el agua", pues hace mucho tiempo fluía un arroyuelo por nuestro pueblo, pero con el tiempo y la costumbre, le fuimos quitando la "c" final a Chipiloc, tal vez porque fonéticamente suena como una palabra italiana. Cuando los colonos llegaron a establecerse, existía un ojo de agua en la falda oriental del cerrito de este lugar que bautizaron como Fontanone (fuentezota), pero ha desaparecido, desecado por la urbanización del pueblo.

Poco a poco se fueron reuniendo algunos miembros de la familia Galeazzi, además de algunas bellas clientes. Un joven, miembro de la familia, quien prestaba suma atención a nuestra plática, intervino en ella y nos comentó con presteza:

"Por cierto, durante los festejos del primer centenario de la fundación de Chipilo se dio a conocer públicamente el himno de Chipilo, compuesto por el señor Humberto Orlasino Gardella, colono de aquí y quien desgraciadamente ya ha fallecido. Fue un momento muy emotivo cuando cientos de gargantas entonaron con profundo sentimiento sus estrofas que reflejan la odisea de los inmigrantes en su travesía desde Italia para fundar esta colonia, y el agradecimiento a México por su acogida."

"Hemos tratado de conservar vivas ciertas tradiciones, -intervino el señor Galeazzi- y enseguida agregó con vivacidad que este tipo de queso que hemos estado saboreando se acompaña con la tradicional polenta, platillo típicamente original de la región norte de Italia.

Una de las bellas señoritas que nos acompañaba añadió tímidamente: "También han permanecido otras manifestaciones populares de nuestros abuelos.

"Tenemos por ejemplo la tradición de laveccia mordana(la vieja mordana) o simplemente como la conocemos aquí la quema de laveccia(la quema de la vieja), que se celebra el 6 de enero a las 8 de la noche. Consiste en que se elabora una muñeca de tamaño natural con diferentes materiales y se le prende fuego para quemarla ante el asombro de los niños que no pierden detalle. A continuación como surgiendo de lo que resta de esa figura ya incinerada, aparece como por `arte de magia' una joven con un traje regional y comienza a repartir presentes, dulces y otros objetos entre los niños."

El señor Galeazzi nos platica del juego de las bochas: "es un antiquísimo juego practicado desde tiempos remotos en la zona del Mediterráneo. Me parece que tuvo su origen en Egipto y después se extendió por Europa. El juego se desarrolla sobre un campo de tierra apisonada, sin hierba. Se usan bochas (pelotas de madera, de material sintético o de metal) y otra más pequeña, boliche, del mismo material. Se deben tirar a cierta distancia las bochas y gana el que logra arrimar más el boliche a las bochas".

Mientras platicaba, el señor Galeazzi hurgaba en uno de los cajones de la tienda; por fin, tomó una hoja impresa y nos la tendió diciéndonos:

"Les obsequio un ejemplar del primer número deAl baúl 1882, boletín de la vida sociocultural de Chipilo y que fue distribuido entre sus habitantes en el mes de marzo de 1993. Este órgano informativo fue el resultado de la colaboración literaria de varios de los colonos interesados en preservar tanto e1 dialecto véneto como las bellas tradiciones que heredamos de nuestros ancestros. Se Izan hecho todos los esfuerzos por nuestra parte para que este vínculo de comunicación, subsista hasta hoy en día."

Agradeciendo a todos nuestros anfitriones su gentileza, nos despedimos de ellos con el popular¡ciao!, no sin aceptar su sugerencia de que subiésemos al Cerro de Grappa, alrededor del cual se ha extendido el pueblo. Nos parecía contemplar una isla arbolada entre un mar de construcciones.

En el transcurso de nuestra ascensión, fuimos pasando frente a sitios interesantes: la antigua Hacienda de Chipiloc, ahora la primaria Colegio Unión, de las monjas salesianas; un salón social Casa D'Italia; la escuela primaria Francisco Xavier Mina, construida por el gobierno (por cierto que este nombre se le dio oficialmente al pueblo en 1901, no obstante lo cual ha sobrevivido con la aprobación de sus habitantes, el de Chipilo).

A medida que llegábamos a nuestra meta, se extendían a nuestros pies, como un tablero de ajedrez, los campos bien cultivados y los rojizos tejados del pueblo, alternándose con ciertas zonas arboladas, y en el horizonte la ciudad de Puebla.

Sobre la cima del cerro, hay tres monumentos. Dos de ellos, adornados con esculturas religiosas clásicas: la del Sagrado Corazón de Jesús, y la Virgen del Rosario; el tercero más sencillo, con una roca de regulares dimensiones en su parte superior. Los tres rinden un emotivo homenaje a los soldados italianos caídos en batalla durante la "Gran Guerra" (1914-1918) en las orillas del río Piave y en el Cerro de Grappa. De éste procede la roca que adorna el último monumento, que fue traída al país por la nave real Italia en noviembre de 1924. Ante aquel aislamiento y ,silencio absolutos, solamente interrumpidos de vez en cuando por el suave susurro del viento, se despertó en mí el deseo de rendir pleitesía a aquellos que saben morir en aras (le un ideal, y ciar gracias a Dios por ser ciudadano de un país tan hospitalario.

sábado, 4 de septiembre de 2010

HIMNO DEL CENTENARIO (Chipilo)

El himno de Chipilo fue escrito, en italiano, por Humberto Orlansino (1913-1987) en 1982.

(Estribillo que abre, cierra y se repite entre cada estrofa del himno)

ADDIO ITALIA, BUON GIORNO MESSICO;
ADDIO EUROPA, BUON GIORNO AMERICA.
E S’IMBARCARONO SUL VECCHIO ATLANTICO,
A UN’AVVENTURA FORSE CHIMERICA.
(Estrofas)
QUANDO ARRIVARONO A VERACROCE,
PER BEN RICEVERO LA PATRIA NUOVA;
TUTTI GRIDARONO A GRANDE VOCE:
O BELLO MESSICO, SEI TERRA NOSTRA!
OTTOBRE SPLENDIDO QUANDO ARRIVARONO,
TUTTO ERA FRUTTO, PROFUMO E FIORI;
QUEGLI OCCHI SPENTI S’ILLUMINARONO
VEDENDO IL LABARO DEI TRE COLORI.
TI SALUTIAMO, O CARO MESSICO,
CON IL LAVORO DI CENTO ANNI;
ANCORA UNITI FORTE GRIDIAMO:
ITALIA E MESSICO, SEMPRE PIÙ AVANTI!
CROLLANTE BARCO, TU SEI IL SIMBOLO
DEI CARI NONNI, DEI GRANDI VENETI;
COMPIUTO IL VIAGGIO SEI ANDATO A FONDO:
QUI RIMARREMO PER TUTTI I SECOLI!

domingo, 29 de agosto de 2010

Lengua y cultura

Aunque en la actualidad la ciudad de Puebla está absorbiendo a Chipilo, éste estuvo aislado la mayor parte del siglo XX. En parte se debe a ello que, a diferencia de lo que ocurriría con otros inmigrantes italianos que se establecieron en México, los chipileños conservaron sus tradiciones y sobre todo su idioma.

Hoy en día la gente en Chipilo todavía habla la lengua véneta de sus bisabuelos. La variante véneta que se habla es el feltrino-belunés. Resulta sorprendente que el véneto chipileño no haya sido muy influido por el español, en comparación con cómo ha sido alterado en Italia por el italiano. Aunque el gobierno estatal no lo ha reconocido, por el número de hablantes, el dialecto véneto es una lengua minoritaria de inmigración en Puebla. Sin embargo, desde hace algunos años los chipileños están trabajando por el reconocimiento de su lengua con pláticas con el INAH y sobre todo con el trabajo cultural que realizan de manera constante.

Varios lingüistas locales y extranjeros han tratado de establecer un sistema de escritura para el dialecto véneto de Chipilo. Un sistema fue creado por la lingüista estadounidense Carolyn McKay mientras realizaba su investigación de posgrado en la Universidad de las Américas. Ella propuso un sistema basado principalmente en el alfabeto italiano, y publicó su propuesta en un libro titulado Il dialetto veneto de Segusino e Chipilo. Este sistema ha sido utilizado en varias publicaciones hechas por los chipileños, pero no ha recibido total aceptación, ya que la mayoría prefiere utilizar el alfabeto español que aprenden en la escuela, aunque éste no tenga grafías específicas para las sonidos inexistentes en el español mexicano, como lo son la S sonora y la [θ]. El lingüista y escritor Eduardo Montagner ha sugerido la creación de un sistema de escritura estandarizado basado en el alfabeto español (propuesta de escritura castellanizada) y el grupo cultural "Véneti a Chipilo" ( Venetos en Chipilo ) ha adoptado este sistema en la publicación del boletín cultural "Al Nostro", además de existir desde 2002 un foro cibernético creado por Montagner con el fin de que vénetos chipileños y de otras partes del mundo se comuniquen en su lengua, sin importar la grafía utilizada. Sin embargo, más que estandarizar creando rígidas reglas ortográficas para esta lengua minoritaria en proceso de desplazamiento por el español, la propuesta de escritura castellanizada busca lograr eficiencia comunicativa entre los chipileños recurriendo a la grafía que les es enseñada en las aulas.

El historiador de la comunidad es el licenciado en Filosofía por la Universidad Salesiana de Roma, José Agustín Zago Bronca, nacido en 1935 y autor de varios libros como "Breve historia de Chipilo" (1982), "Los Cuah'tatarame de Chipíloc" (1999, reedición en 2002, traducido al italiano como "Grandi e grossi da Chipilo"), "Chipilo: 120 años" (2002). También registra por escrito la tradición oral, compone música y escribe poemas y relatos en lengua véneta y español.

El escudo de Chipilo, que reza "labor omnia vincit", para cuyo diseño la presidencia auxiliar realizó una convocatoria pública, muestra al León Véneto, y fue oficializado en 1982, al cumplirse el centenario de la fundación del pueblo. Ganador de dicha convocatoria resultó el joven Bernardo Stefanoni Berra, siendo estudiante de tercer grado de educación secundaria.

La primera novela escrita íntegramente en véneto chipileño se titula "Al prim" (El primero) y trata sobre Giuseppe Roman (1870-1896), nacido en el municipio de Quero, provincia de Belluno, en la localidad de Cilladon, que emigró a los doce años con su familia y fue el primer muerto fundador del cementerio de la comunidad (a los 26 años de edad).

El himno de Chipilo fue escrito, en italiano, por Humberto Orlansino (1913-1987) en 1982.

jueves, 19 de agosto de 2010

Italia en Mexico....

Chipilo es una pequeña ciudad localizada a 12 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla, en México. Se encuentra a 2150 metros sobre el nivel del mar. Su nombre oficial es Chipilo de Francisco Javier Mina. El gentilicio para los originarios de Chipilo es chipileños.

Ocupa una porción del fértil valle de Puebla, con un clima semiseco y templado, apto para la siembra de cereales, frutas, hortalizas y forraje para la cría de aves y de ganado vacuno y porcino. La ocupación preponderante es la agroindustria de la leche. Hasta aquí, no hay nada en Chipilo que lo haga diferente de muchos de los pueblos de nuestra patria, excepto si tomamos en cuenta la odisea de su fundación, sus laboriosos habitantes.


Historia de Chipilo......

Chipilo fue fundado el 2 de octubre de 1882 por inmigrantes italianos provenientes de la región septentrional del Véneto, aunque también hubo algunos piamonteses y lombardos entre los fundadores. La mayoría de ellos vinieron de Segusino y de los pueblos aledaños en las provincias de Treviso y Belluno, como Quero, Valdobbiadene, Feltre y Maser. En este sentido, la inmigración italiana a Chipilo difiere de la de otros lugares de Latinoamérica, pero se asemeja a la de las regiones agrarias de Argentina, zonas en dónde la mayoría de los inmigrantes provienen de las regiones del Centro-Norte de Italia. Los inmigrantes vinieron a México en busca de tierras fértiles y huyendo de la pobreza que azotaba la región del Véneto en esa época. Muchos de ellos se dedicaron a la ganadería. Los productos lácteos se volvieron famosos en muchos lugares de México. Durante los primeros 20 años de su fundación, Chipilo fue una colonia de extranjeros llamada Colonia Fernández Leal.

Existen también asentamientos de familias chipileñas en otras zonas del país, como en Guanajuato y Querétaro, que han continuado en su mayoría manteniendo la lengua véneta y trabajando en la industria agropecuaria.

Los chipileños constituyen en México una minoría étnica no reconocida oficialmente, que presenta rasgos etnoculturales propios y distintivos. Actualmente en Chipilo hay 29 apellidos vitales: Bagatella, Barbisán, Berra, Bortolini, Bortolotti, Bronca, Colombo, Crivelli, Dossetti, Galeazzi, Lavazzi, Martini, Mazzocco,Cossileon, Merlo, Minutti, Mioni, Montagner, Orlansino, Piloni, Précoma, Salvatori, Sebenello, Simoni, Spezzia, Stefanoni, Vanzzini, Zago, Zanatta, Zanella y Zecchinelli. Otros, como el Melo, el Facinetto y Chicatti (Chicatto) tienen comparativamente pocos portadores en la comunidad.

Parte de la influencia de la cultura italiana de Chipilo en Puebla se ve reflejada, aparte de los productos lácteos que han dado renombre a la comunidad, en la creación de franquicias del "Italian Coffee Company", la heladería italiana "Topolino" (Ratoncito), y la cadena de muebles fabricados en Chipilo llamada "Segusino".